miércoles, 27 de octubre de 2010

Final de Donde su Fuego nunca se Apaga.

   Algo era diferente aquí; algo que la asustaba. Una puerta gris en vez del portón de hierro.

   Harriet la empujó y fue a dar al misterioso inframundo, donde todo se veía bajo penumbra cuando ésta pasó sus primeros treinta minutos en dicho lugar no se encontró con Oscar Wide, lo que la hizo muy feliz.

    Más adelante se halló con la muerte llamada cariñosamente Puro Huesos, con quien Harriet decidió mantener una relación como la que tenía en el mundo terrenal con el padre de la iglesia. Ésta se convirtió en la mano derecha de Puro Huesos, por lo que un día ella le contó lo que Oscar Wide le había hecho en el infierno, y entonces Puro Huesos le dio la orden de que volviera al infierno para matarlo de nuevo.





domingo, 24 de octubre de 2010

                                                               
Interpretación argumentativa del Décimo Mandamiento.



A mi parecer el décimo mandamiento de Savater es controversial en demasía, ya que al leer lo que plantea y sus razones para llevarle la contraria al mandamiento de Dios, pero no en su totalidad, uno como que se queda estático pero muy absorto y abstraido, pensando que nosotros siempre infringimos dicho precepto, por ejemplo cuando nosotros vemos a alguien como un paradigma lo estamos infringiendo pues deseamos poseer algo que no tenemos, ya sea material o en conocimiento. Otra razón es porque de una u otra manera nos incita a codiciar, aunque en de forma positiva, tratando de no llegar a la negativa, ya que ésta es la causante de cometer adulterio, de asesinar, de robar y de mentir, que en síntesis es con lo que Dios no está de acuerdo.



Final de Josefina la Cantora o el Pueblo de los ratones.


Un lunes en el que teníamos una reunión apareció de buenas a primeras la mas buscada por el pueblo: Josefina, quien volvió a cantar con el propósito de despedirse, pero resulto ser de doble despedida, pues canto por ultima vez al auditorio que no le prestaba mucha atención y luego inmediatamente termino de entonar su ultimo chillido quedo muda para siempre.

      Mientras que el pueblo tuvo que darle una manutención, pues nunca se atrevieron a enfrentar a Josefina. Y a causa de la pérdida del habla de ésta pudo lograr su objetivo: ser una mantenida.

sábado, 16 de octubre de 2010

Final de Los Donguis.


   El ingeniero Berlusconi encontró en los rodados de arriba flores negras, las primeras que había visto. Como no había tierra, sino solamente piedras filosas y sueltas, el ingeniero se interesó por ver las raíces. Desenterró unos dos metros de tallo blando, hasta que sintió que estaba halando algo mas pesadote lo que suponía era le raíz de la flor. Al ver que no era lo que pensaba y que lo que estaba halando en realidad era la tapa que cubría la entrada de una cueva, sin dudarlo entro a la caverna y se encontró con una convención de donguis; allí el ingeniero pudo apreciar la diversidad de donguis presentes, pero la que más le llamó la atención fue el Donguievski, así era denominada la variedad rusa. Este espécimen, además de ser ciego y sordo, poseía alas en lugar de manos.
   Aunque el ingeniero estaba escondido, los donguis se percataron de su presencia. Por lo que, el que tenía la palabra en ese momento designó a Donguievski para que buscara al ingeniero. En la cueva hubo un alboroto muy grande y gracias a esto Berlusconi cayó en cuenta de que lo andaban buscando.

   Entonces, el ingeniero debido a los nervios sólo se le ocurrió decir:
-¡Oh! Y ahora, ¿Quién podrá defenderme?
   Inmediatamente se apareció el Tubérculo Gourmet, el cual llevaba una combinación parecida a la de un sonero, pero en el centro de su camisa llevaba sus iniciales bordadas y en las manos llevaba un cucharón y un cuchillo, en la derecha y el la izquierda respectivamente. Y éste dijo:
-¡Oh! YO, el Tubérculo Gourmet. ¡No contaban con mi estómago!!!
   Automáticamente inició la acción; mientras el ingeniero se escondía, el Tubérculo devoraba los donguis cuidándose siempre de donguievski que era el mas peligroso.
   Cuando sólo le faltaba por comerse a donguievski, el Tubérculo no sabía cómo hacerlo pero pensó en un nuevo método que nunca había utilizado. Abrió su boca y lo que salió de allí no fue muy agradable al olfato, pero sin dudas que fue efectivo pues logró que el animal raro cayera de las alturas y así cuando dicha criatura cayó el Tubérculo hizo lo pertinente, devoró al animal.
   Al ver esto el ingeniero Berlusconi salió de su escondite, le agradeció al Gourmet y ambos treparon hasta salir de la cueva.
Final de La Pagoda de Babel.


   Y por esa invertida torre de oscuridad, el alma del soberbio sultán se fue consumiendo y de su físico, ni hablar pues por estar de necio y engreído Dios condenó al sultán a tener que subir y bajar con una soga a todos los que llegaran a ese lugar para recorrer la torre. Un día muy cargado y con la fila llena de personas, los brazos se le desarticularon lo que causó que fueran cayendo como un bólido y era tan profundo el agujero en el suelo que hasta hoy no deja de caer.
Final de El Árbol del Orgullo.


   Dicen que cuando vino la primavera todos los árboles dieron hojas, salvo éste que dio plumas que eran estrelladas y azules. El árbol sufrió una metamorfosis pues, ya no solo daba plumas sino que se estaba cubriendo de estas por completo y su cuerpo iba disminuyendo de tamaño hasta que se transformo en un pájaro.

Por lo que sus antiguos compañeros lo discriminaban y dejaban que Sabih saliera solo, sin pensar en su fragilidad a la hora de defenderse. Entonces, un día de esos en que Sabih se fue solo de paseo un jaguar hambriento lo atrapó y lo engulló, mas luego lo vomitó.



Final de La verdad sobre el caso de M. Valdemar.

    Luego que m. valdemar fue deshipnotizado, éste se desintegró al instante. Pero no por esto se espíritu, el cual quedó muy enojado, lo cual lo impulsó a asustar constantemente a su hipnotista, a sus médicos de cabecera, al médico pasante y a todos los presentes que se encontraron en su habitación durante el período que el estuvo tratando de morir.

   Es así pues, que los remanentes de la voz indescriptible de M. Valdemar siguió atormentando a los que no lo dejaron morir en paz.